Qué hacer en Asakusa

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Cuando alguien piensa en qué hacer en Asakusa, muchas veces se queda con la parte más evidente: llegar al barrio, ver el templo Sensoji, hacer unas fotos y seguir con la ruta. Pero Asakusa da para bastante más cuando lo planteas como un lugar para vivirlo y no solo para tacharlo del mapa.

A mí me gusta mucho porque tiene algo que en Tokio no siempre pasa: es fácil de recorrer, tiene ambiente a distintas horas del día y mezcla planes muy típicos con otros pequeños detalles que hacen que el paseo tenga más gracia.

Para disfrutar de este barrio, lo importante es mezclar los planes de los que te voy a hablar ahora con una buena ruta por sus puntos clave. Si todavía no tienes claro cuáles son los monumentos y lugares imprescindibles que ver en Asakusa, échales un ojo primero para situarte en el mapa.

Ah y si no sabes donde dormir en Asakusa, he preparado algo para ti después de probar muchos hoteles en todos mis viajes, míralo en el enlace.

Alquilar un kimono en Asakusa

Una de las cosas más populares que hacer en Asakusa es alquilar un kimono y recorrer el barrio así. Puede sonar muy turístico, y lo es, pero en esta zona encaja mejor que en otras partes de Tokio porque el entorno acompaña bastante.

Entre calles con aire más tradicional, puertas históricas y rincones con mucho encanto, el paseo cambia por completo. No hace falta hacerlo si no te apetece, claro, pero si te hace ilusión, Asakusa es uno de los sitios donde más sentido tiene.

Cuándo merece la pena hacerlo

Este plan funciona especialmente bien para mi gusto si te apetece tomarte la visita con calma y disfrutar más del ambiente que de la lista de lugares. También es buena idea si quieres hacer fotos bonitas sin que se sienta demasiado forzado.

Yo aquí intentaría ir con tiempo y no convertirlo en una carrera entre una calle y otra, porque si no pierde bastante la gracia.

Asakusa tiene varios rincones donde este plan encaja muy bien: las calles cercanas al Senso-ji, Denpoin-dori, zonas más tranquilas alejadas del paso principal o incluso algunos puntos junto al río.

La cosa está en no limitarlo solo a la foto más obvia y aprovechar el barrio como escenario completo.

Probar suerte con un omikuji

Más allá de ver el recinto del Sensoji, una de las cosas que hacer en Asakusa que más conecta con el ambiente del barrio es participar en alguno de los pequeños rituales típicos del templo, como sacar un omikuji de la suerte o incluso encender incienso.

Es un plan sencillo, pero ayuda mucho a que la visita no se quede solo en mirar edificios desde fuera, porque sacar un omikuji, por ejemplo, es una tontería en el buen sentido: rápido, curioso y muy fácil de integrar en la visita.

Pasear en rickshaw por Asakusa

Otra de las cosas más típicas que hacer en Asakusa es dar un paseo en rickshaw. No es un plan imprescindible para todo el mundo, pero sí una experiencia muy característica del barrio y una forma distinta de recorrerlo.

Además, visualmente encaja muy bien con la zona y le da a la visita un punto más especial. Y el chico suele hacer fotos con tu teléfono para que tengas un recuerdo de la experiencia.

Este plan suele gustar mucho si quieres algo diferente, o si viajas en pareja o por ejemplo si quieres un recorrido más cómodo sin dejar de ver el ambiente del barrio, porque caminando ves el barrio a tu ritmo, que para mí sigue siendo la mejor base, pero el rickshaw te obliga a mirar alrededor de otra manera y disfrutar más del trayecto.

Subir al mirador del Asakusa Culture Tourist Information Center

Una de las cosas que más recomiendo hacer en Asakusa es subir al mirador del Asakusa Culture Tourist Information Center. Mucha gente pasa de largo porque piensa que es solo una oficina de información, pero merece bastante la pena.

Es una parada rápida, fácil y muy útil para ver el barrio desde otra perspectiva.

Desde el mirador tienes una vista muy buena de Kaminarimon, la avenida principal y buena parte del movimiento de la zona. Ayuda mucho a entender cómo se organiza Asakusa y a ubicar mejor lo que luego vas recorriendo a pie.

También es uno de esos sitios que agradeces más cuando llegas sin demasiadas expectativas.

Recorrer Denpoin-dori y Tanuki-dori buscando sus detalles

Una de las cosas más entretenidas que hacer en Asakusa es recorrer calles como Denpoin-dori y Tanuki-dori con un poco más de atención. Son de esos sitios donde el plan no es “llegar a ver algo enorme”, sino disfrutar del paseo y de los detalles.

Y en un barrio como este, eso tiene mucho valor.

Lo que hace especial a Denpoin-dori

Denpoin-dori tiene ese aire algo teatral y escenográfico que la hace muy agradable de recorrer. Es una calle con personalidad, con detalles curiosos y con un ambiente que cambia bastante respecto al eje más turístico.

A mí me gusta porque rompe un poco la visita estándar y le da al paseo otro tono, por así decirlo.

Qué hace interesante Tanuki-dori

Tanuki-dori tiene una gracia distinta. Aquí lo divertido es fijarse en sus figuras y en esos pequeños elementos que mucha gente pasa por alto por ir demasiado deprisa.

Es uno de esos sitios que, sin ser monumental, ayuda a que Asakusa se sienta más completo y menos previsible.

Pasear junto al río Sumida

Acercarte al río Sumida es otra de las cosas que hacer en Asakusa que mejor funcionan para cambiar de ritmo. Después de calles más llenas y zonas más concurridas, esta parte del paseo abre el barrio y lo hace respirar de otra manera.

A mí me gusta mucho precisamente por eso, porque pasas de la parte más concentrada del barrio a una zona más abierta, con agua, puentes…

Las vistas hacia Tokyo Skytree

Desde aquí también tienes algunas de las mejores vistas de la Tokyo Skytree desde Asakusa. Ese contraste entre la parte más clásica del barrio y el perfil más moderno de Tokio queda especialmente bien.

No hace falta hacer nada complicado. Solo caminar un poco y disfrutar del ambiente.

Entrar en tiendas de objetos tradicionales y recuerdos

Otra de las cosas que hacer en Asakusa es curiosear tiendas con calma. No hablo de comprar por comprar, sino de usar esas paradas como parte del paseo.

Este barrio tiene muchas tiendas pensadas para visitantes, sí, pero también tiene objetos curiosos, dulces típicos y pequeños detalles que hacen que entrar un momento merezca la pena.

A mí me gustan especialmente las que tienen un punto más tradicional o aquellas donde no todo parece puesto únicamente para venderte el mismo imán de siempre. Abanicos, cerámica, objetos decorativos, pequeños dulces o cosas prácticas para llevarte de recuerdo suelen tener más gracia.

Terminar el día en Hoppy Street

Si hay un plan que cambia por completo la imagen del barrio, es pasar un rato en Hoppy Street. Esta calle está llena de bares pequeños, mesas al aire libre y un ambiente más relajado y más castizo que contrasta muchísimo con la parte más conocida de Asakusa.

Hoppy Street muestra una cara de Asakusa mucho más cotidiana y más de final del día. Aquí el plan no es ver un monumento, sino sentarte, mirar el ambiente y disfrutar de un ritmo mucho más informal.

A mí me gusta porque demuestra que el barrio no se queda solo en la parte histórica o fotogénica.

Incluso si no te apetece cenar o tomar algo largo, pasar por la calle ya compensa. Ver el ambiente, escuchar el ruido de las mesas, notar cómo cambia el tono del barrio según avanza la tarde… todo eso suma mucho.

Y si te apetece parar, todavía mejor.

Ver Asakusa de día y también de noche

Una de las mejores cosas que hacer en Asakusa es verlo en dos momentos distintos del día. Parece una tontería, pero cambia muchísimo la experiencia.

Hay barrios que con una visita te los quitas de encima. Asakusa no. Este gana mucho cuando vuelves unas horas después.

Qué cambia durante el día

Por la mañana o al mediodía ves la parte más viva, más abierta y más enfocada al paseo. Es el mejor momento para recorrer calles, entrar en tiendas, subir al mirador y empaparte del ambiente general del barrio.

Qué cambia por la noche

Por la tarde y al anochecer, algunas zonas se vuelven más tranquilas y otras ganan ambiente. Hoppy Street, por ejemplo, entra mucho mejor, y el barrio en general se siente menos de “visita turística”.

A mí me parece una muy buena forma de notar que Asakusa tiene más de una cara.

Combinar Asakusa con Tokyo Skytree

Si quieres montar un día redondo, una de las mejores cosas que hacer es combinar Asakusa con Tokyo Skytree. Están relativamente cerca, encajan muy bien juntas y además el contraste funciona solo.

Pasas de un barrio con aire tradicional a una de las imágenes más modernas del skyline de Tokio sin que el cambio se sienta raro.

Juntas forman un plan muy completo sin necesidad de complicarte demasiado.

Yo haría primero Asakusa y después Skytree, sobre todo si empiezas por la mañana. Así vives el barrio con calma y rematas el día con otra energía completamente distinta.

Funciona especialmente bien en una primera visita a Tokio.

Entonces, ¿qué hacer en Asakusa de verdad merece la pena?

Si me preguntas qué hacer en Asakusa, yo te diría que no te quedes solo con la visita más rápida y más evidente.

Merece la pena alquilar un kimono si te apetece la experiencia, sacar un omikuji, pasear en rickshaw, subir al mirador, recorrer calles como Denpoin-dori y Tanuki-dori, acercarte al río Sumida, hacer un paseo en barco y terminar el día en Hoppy Street.

Lo bueno de Asakusa es que no hace falta inventarse nada raro para disfrutarlo. Solo hay que darle un poco más de tiempo y no recorrerlo en automático.

Si después quieres completar bien la ruta, el siguiente paso sería que vieras el artículo de qué comer en Asakusa, porque ahí sí merece la pena separar bien dulces, snacks y sitios donde parar sin acabar en cualquier sitio solo por hambre.