Vota este artículo
Cuando empiezas a preparar el viaje, es fácil centrarte en qué meter en la maleta. Pero después de viajar varias veces, te das cuenta de algo mucho más útil: acertar con qué no llevar a Japón te ahorra muchos más problemas de los que parece.
A mí me ha pasado más de una vez. Preparar la maleta con toda la buena intención del mundo, pensando en todo lo que “podría necesitar”… y acabar moviéndome por estaciones, trenes y alojamientos con cosas que no estaba usando nunca (y terminar con dolor de cervicales y espalda).
No es algo que te arruine el viaje, pero sí lo vuelve más incómodo de lo necesario. Y cuando llevas varios días cambiando de ciudad, ese peso de más se nota bastante.
Tecnología y cosas que pensé que usaría… y no usé
Aquí es donde más he aprendido a base de equivocarme.
El portátil es el ejemplo más claro. Me lo llevé pensando que lo usaría bastante, para organizar cosas, escribir o revisar el viaje… y en tres meses lo abrí dos veces. Acaba siendo un peso extra que vas moviendo de un sitio a otro sin ningún sentido.
Con la cámara me pasó algo parecido. Me llevé la Nikon con la idea de hacer fotos increíbles, y la videocámara Sony pero al final acabé usando el teléfono todo el tiempo. Es más rápido, más cómodo y no tienes que estar pendiente de cargar con otro aparato.
Y luego están los accesorios. Me llevé un montón de cosas para la Osmo Pocket 3 “por si acaso”, convencida de que las usaría. La realidad es que mi marido terminó usando lo básico y todo lo demás se quedó en la maleta. Ya podrías imaginar mi cara los últimos días del viaje…
También solía llevar varios cables y cargadores duplicados por miedo a quedarme tirada. Hasta que entendí que en Japón puedes comprar cualquier cosa en cualquier momento. En Daiso, por ejemplo, tienes cables por unos 100 yenes y te solucionan el problema en dos minutos.
El “por si acaso” que llena la maleta sin darte cuenta
Aquí es donde cae casi todo el mundo, y yo la primera.
Ropa de más, por si acaso. Pero Japón tiene lavanderías en casi todos los alojamientos o muy cerca. No necesitas llevar ropa para cada día como si no pudieras lavar.
Zapatos que no son realmente cómodos, por si un día te apetece ponértelos. No te los pones. Y mientras tanto, ocupan espacio y estorban.
Un neceser lleno de cosas que no usas en tu día a día. Al final llevas productos que no necesitas y que solo añaden peso o maquillaje si eres mujer, yo llevaba mucho y acabé usando solo el rímel, nada más. Ni cremas, ni maquillaje fluido ni nada solo rímel.
Abrigos o prendas voluminosas que luego no sabes ni cómo encajar. Funciona mucho mejor llevar capas y adaptarte que llenar la maleta de cosas grandes.
Todo lo que forma parte del viaje “ideal”… pero no del real
Aquí entran muchas de esas cosas que imaginamos antes de viajar.
El trípode para hacer fotos perfectas.
El cuaderno para escribir cada noche.
El tercer bolso por si lo necesitas, por poner un ejemplo, yo nunca lo llevé pero si eres de las que lo usa, cuidado, con 1 suele ser suficiente.
Accesorios que en casa parecen buena idea… y luego ni recuerdas que llevas.
Seamos sinceros no vamos a usar el cuaderno para escribir cada día, porque al llegar se llega reventada de tanto andar, solo quieres ducharte y a la cama y a veces ni eso. El trípode acaba pesando y lo acabas dejando en el hotel, o peor aún lo llevas cargando todo el día en tu mochila para Japón y no lo usas.
Sobre el papel o las notas de tu teléfono todo tiene sentido. Pero cuando estás viajando de verdad, te mueves más, estás más cansada y acabas usando siempre lo más práctico.
Todo lo demás se queda en la maleta sin tocar, te lo aseguro. Dime en los comentarios ¿Qué has llevado tu que te haya sobrado? o en caso de aún ser la primera vez ¿Qué cosas vas a meter en la maleta?.
Y hablando de mochilas, si no sabes que llevar durante el día y quieres evitar peso innecesario puedes mirar nuestra guía que meter en la mochila para Japón y en que se diferencia de lo que se lleva en la maleta.
Lo que de verdad me cambió la forma de hacer la maleta
Después de varios viajes, nada más y nada menos que 18 y voy para el 19 este verano, pues hay una idea que siempre se repite en la mente.
Cuando dudas si llevar algo o no, normalmente no lo necesitas. Así de fácil.
Japón es un país donde puedes comprar casi cualquier cosa, donde puedes lavar ropa sin problema y donde moverte con peso de más se nota mucho más de lo que se ve a simple vista.
Así que ahora lo tengo bastante claro: prefiero quedarme un poco corta y adaptarme allí, que llevar de más y estar arrastrándolo todo el viaje.
